La segunda etapa estuvo marcada por las duras condiciones de las 40 horas iniciales y por la activación del rescate de dos pateras. La flota elogia la organización y la hospitalidad del Real Club Náutico de Palma y el Real Club Marítimo de Melilla.
La flota puso este mediodía rumbo a Cabrera, primer punto de control de la regata oceánica de la clase Mini organizada por el Real Club Náutico de Palma