LA TRIBUNA DE LA MAR

MIGUEL FÉLIX CHICÓN RODRÍGUEZ

Nacido en Tánger en 1960, las travesías del Estrecho de Gibraltar realizadas siendo niño le dejaron un poso que le llevó a cursar, años más tarde, estudios de capitán de la marina mercante en Palma y Barcelona. Desde 1978 hasta 1994 navegó como oficial en buques petroleros, en frigoríficos, como alférez de fragata en la Armada española y ejerció el mando de buques de pasaje, de tipo ferry y embarcaciones de alta velocidad. Fue jefe del Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo en Palma desde 1996 hasta 2022.

El tornaviaje

La expedición de Urdaneta logra al fin establecer el Tornaviaje en 1565 y comienza así la primera línea regular conocida, el Galeón de Manila, que unió durante 250 años las costas de México y Filipinas

Andrés de Urdaneta, figura clave en todas las hazañas marítimas españolas del siglo XVI.

«…porque, según la mucha noticia que diz que teneis de las cosas de aquella tierra, … y ser cosmógrafo, sería de gran efeto que vos fuésedes en dichos navíos, así lo que toca a la dicha navegación, como para el servicio de Dios Nuestro Señor…» (Extracto de la carta de Felipe II a Fray Andrés de Urdaneta, septiembre de 1559)

El rey sigue empeñado en explorar las posibilidades de descubrir el Tornaviaje desde las Filipinas hasta Nueva España, con el principal fin de poder ampliar sus dominios y establecer contactos comerciales en toda la zona. Sabe que Andrés de Urdaneta es, tal vez, la única baza fiable para afrontar tal aventura con unas mínimas garantías de éxito, tras varias expediciones fracasadas. Para ello, remite una carta al virrey de Nueva España, Luis de Velasco, en junio de 1559, en la que le encarga la organización de una expedición, instruyéndole que haga acopio de todo lo necesario. Él mismo escribe a Urdaneta instándole a participar en ella. La premisa principal es la evangelización de los indígenas y no «entrar» en zona portuguesa. A instancias del propio Urdaneta, Velasco nombra jefe de la expedición a Miguel López de Legazpi, escribano mayor del ayuntamiento de México, ya que él no puede ostentar mando militar ni político, por ser religioso.

La primera controversia se manifiesta pronto. Urdaneta había indicado la conveniencia de construir y armar la flota en Acapulco, pero lo hacen en el Puerto de Navidad, donde la mano de obra y la materia prima es más escasa y costosa. Tras cinco largos años de preparaciones, una flota compuesta por cinco navíos está alistada para hacerse a la mar. Los galeones San Pedro y San Pablo, los pataches San Juan de Letrán y San Lucas, y el bergantín Espíritu Santo, dotadas de unos 350 hombres entre gente de mar y soldados, protegidos con piezas de artillería, arcabuces, pólvora y cargados de numerosas baratijas, se hacen a la mar desde Puerto de Navidad el 21 de noviembre de 1564, aprovechando el viento de levante favorable.

Poco después de la salida, Legazpi da lectura al pliego de las instrucciones de la Audiencia de México, poniéndose de manifiesto que dan preferencia a la colonización de las Filipinas e islas comarcanas en vez de a su evangelización, lo cual contraría a Urdaneta y a los agustinos que le acompañan. Sin embargo, obedece a Legazpi y se pone a su disposición. Poco después, el San Lucas, al mando Alonso de Arellano, se aparta de la flota y sigue su aventura en solitario, arribando a Filipinas en enero de 1565 y permaneciendo tres meses en sus aguas. Regresa a puerto de Navidad a principios de agosto de 1565, dos meses antes que Urdaneta, pero aunque pueda considerarse una gran gesta, este tornaviaje es meramente anecdótico. Parte de su narración está plena de extrañas historias que siembran dudas sobre la veracidad de las crónicas y no se documenta como una opción factible.

Mientras tanto, el galeón San Pedro, al mando del nieto de Legazpi, Felipe de Salcedo, se prepara a conciencia para el viaje, siempre bajo la supervisión de Urdaneta, sin cuyo visto bueno no se toma una sola decisión. De esta forma, y aprovechando los vientos del monzón favorables, se hacen a la mar el 1 de junio de 1565. Las instrucciones del agustino son claras: ir ganando en latitud norte mientras navegan hacia el este. Al igual que Elcano en el Índico, Urdaneta traza una derrota muy aproximada a una ortodrómica, solo que en el Pacífico Norte, aprovechándose de la corriente de Kuroshio y de los vientos de componente oeste fruto del anticiclón permanente, que documenta de forma excelsa. Llegan discretamente a Acapulco el 1 de octubre, cuatro meses después de haber dejado Cebú, habiendo sufrido solo 16 bajas y amortizando todos los costes de la inversión. El camino está abierto. A partir de su documentación, se establece la primera línea regular conocida, el Galeón de Manila o Galeón de la China, que une las costas de México y Filipinas durante doscientos cincuenta años de forma ininterrumpida y discreta, para evitar piratas, transportando las tan ansiadas especias y otras mercancías desde China, el Maluco, Zipango y Filipinas hasta México y de aquí hasta España por el Atlántico.

«El ruido no hace bien; el bien no hace ruido» Abrahán Zacut.

El motín del San Jerónimo (I)

Es evidente que Lope Martín, piloto del San Jeróniimo acusado de deserción, no desea llegar a Filipinas y que su objetivo es dirigirse a la China para dedicarse al pirateo

Las Filipinas

Ruy López de Villalobos mandó la expedición con trágico final para él en la que dio nombre a las islas del gran archipiélago asiático en honor del entonces hijo del emperador Carlos I

La guerra de las especias

Tras la muerte de Loaísa y Elcano, la figura de Andrés de Urdaneta se revela como decisiva por sus dotes de negociación con los indígenas, mientras las dinastías española y portuguesa habían pactado ya la cesión de las Molucas a la corona lusitana

La odisea del Santiago

Este patache de no más de 20 metros de eslora recorre todo el litoral pacífico americano hasta llegar a Nueva España (México)

La expedición de Loaísa

El emperador Carlos I decide armar una flota al mando de Frey García de Loaisa, formada por siete barcos y unos cuatrocientos cincuenta hombres

Juan Sebastián Elcano

Solo 18 hombres, por fin llegan a Sanlúcar el 6 de septiembre de 1522, totalmente desfallecidos, demacrados, habiendo completado la circunvalación de la Tierra

Ortodrómica

Finalmente, la Trinidad debe quedarse en las Molucas para reparar una vía de agua en la sentina y la Victoria zarpa sola para regresar a España cargada de especias surcando el Índico y bordeando las costas africanas

Magallanes

El almirante, convencido de que la Armada de las Especias es casi invencible frente a los indígenas, urde un plan para someter al jefe Celapulapu. Reúne un grupo de solo 50 hombres con él al frente para enfrentarse a 1.500 guerreros armados con lanzas de caña

El mar del Sur

Encontrado el deseado paso entre el Océano Atlántico y la Mar del Sur, Magallanes y su menguada armada de tres naos comienzan una de las más duras, largas y terribles travesías afrontadas por el ser humano

La Armada se deshace

El testimonio del piloto de la San Antonio, tras amotinarse y regresar a España, hace que se dé por perdida para siempre la Armada de las Especias y por fracasado el intento de hallar un paso que una Océano Atlántico y Mar del Sur

Motín (I)

¿Qué podía impulsar a un grupo de hombres a amotinarse contra la autoridad establecida por el rey aun a sabiendas de que el castigo era la muerte?

Primus circumdedisti me

En 2022 se cumple el quinto centenario de la primera vuelta al mundo. Así eran las naos que emprendieron la travesía y los hombres que las tripulaban.

Gente de guerra y de pluma

El cabo lombardero estaba al cargo de las culebrinas, falconetes y pedreros, mientras que los arcabuces y resto de armas eran responsabilidad del mayordomo de artillería.

Gente de cabo

Contramaestres, barberos, carpinteros de ribera, calafates, remolares, boteros, proeles, timoneros y alguaciles eran algunos de los especialistas que poblaban las tripulaciones de antaño

La chusma

La RAE la define, en su primera acepción, como «conjunto de galeotes que servían en las galeras reales». Así era la vida a bordo de aquellas embarcaciones.

El Ponent

Cada puesta de sol era admirada, pero no era capaz de ver el rayo verde. Tampoco es que tuviese mayor importancia, pero es cierto que me generaba dudas hasta de su existencia

El Llebeig

El viento del sudoeste para los helenos, uno de los Anemoi Menores, estaba representado en la Torre de los Vientos de la Acrópolis ateniense como un joven alado, sin barba, que controla el timón de un barco.

El Migjorn

En la Torre de los Vientos de la Acrópolis los helenos llamaban al viento del sur Notos, el portador de la lluvia

El Xaloc

El amanecer de Sirius por el sureste, por el xaloc, ya era muy celebrado por los egipcios, que la consideraban el Ojo del Cielo.

El Gregal

Tenemos que considerar su origen latino y situarnos en un punto imaginario central del Mare Nostrum: es el viento que sopla desde Grecia

La Tramontana

El único viento con nombre femenino, que deriva del latín transmontanus, de más allá de las montañas, ya sean los Alpes o los Pirineos

La rosa de los vientos

Su invención se atribuye al mallorquín Raymundus Llullius (Ramón Llull), quien se basó en trabajos descritos en el Libro II de Geografía Física, de Plinio El Viejo

‘Navigare necesse est’

Ahora que estamos capeando un duro temporal seamos, más que nunca, consecuentes con ello y naveguemos con determinación para arribar todos a buen puerto. Es hora de navegar, es necesario.