LA TRIBUNA DE LA MAR

MIGUEL FÉLIX CHICÓN RODRÍGUEZ

Nacido en Tánger en 1960, las travesías del Estrecho de Gibraltar realizadas siendo niño le dejaron un poso que le llevó a cursar, años más tarde, estudios de capitán de la marina mercante en Palma y Barcelona. Desde 1978 hasta 1994 navegó como oficial en buques petroleros, en frigoríficos, como alférez de fragata en la Armada española y ejerció el mando de buques de pasaje, de tipo ferry y embarcaciones de alta velocidad. Desde 1996 es jefe del Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo en Palma.

La guerra de las especias

Tras la muerte de Loaísa y Elcano, la figura de Andrés de Urdaneta se revela como decisiva por sus dotes de negociación con los indígenas, mientras las dinastías española y portuguesa habían pactado ya la cesión de las Molucas a la corona lusitana

Firma de Andrés de Urdaneta en el testamento de Elcano, fechado el 26 de julio de 1526. / Hispalois-Wikipedia

“…Primeramente es acordado y asentado que el dicho Señor Emperador y Rey de Castilla da, en empeño y venta de retrovendendo, al dicho Señor Rey de Portugal, el derecho que tiene a las Islas de Maluco y a la contratación y comercio en las otras islas y tierras comarcanas…, por precio y cuantía de trescientos y cincuenta mil ducados de oro…” Tratado de Zaragoza, 22 de abril de 1529.

Tras la muerte de Loaísa y Elcano, con la nao bastante dañada y sobrecargada, gracias a la ayuda de Gonzalo de Vigo en Guam, la Santa María de la Victoria consigue hacer provisiones y recuperarse lo suficiente como para llegar al Maluco, concretamente a la isla de Tidore, a inicios de 1527. Pero los portugueses ya hace tiempo que han llegado y se han asentado en Témate, donde se han aliado con los naturales y combatido con saña al resto de reinos de las otras islas, que reciben a los españoles con los brazos abiertos gracias, en parte, a las dotes de negociación del joven Andrés de Urdaneta.

Y así, mientras el continente europeo ve como el emperador Carlos I se casa con su prima, Isabel de Portugal, y se fragua un acuerdo de cesión de las Molucas a Portugal a cambio de una compensación económica, al otro lado del mundo, los apenas cien tripulantes que restan de la flota de Loaísa, sin más premisa que su juramento de lealtad a la corona, en alianza con algunos de los pueblos locales, sobre todo con los de Gilolo y Tidore, desarrollan durante años una guerra contra los portugueses que, por su parte, lo hacen aliados con los de Témate. Prácticamente es una guerra de guerrillas en la que, cuando se vence en la batalla, los naturales no hacen prisioneros y pasan a cuchillo a cuanto enemigo es capturado.

La Santa María de la Victoria pronto es dañada e inutilizada, pero la buena estrategia desarrollada por la expedición española junto con sus aliados, hace que las batallas se vayan desarrollando, ora con alguna victoria, ora con derrotas lógicas debido al desequilibrio de fuerzas. Sin embargo, perdida la única nao que les queda, tras varios intentos fallidos por desconocimiento de las maderas del lugar, son capaces de construir y armar una galera de diecisiete bancos que causa estragos en la flota portuguesa, logrando hacerse con nuevas armas que van alargando la guerra. Pero mientras los españoles van perdiendo efectivos y armamento, sin apenas pólvora que disparar, los portugueses van recibiendo apoyo de las naos que llegan por la ruta del Índico.

A la postre sucede lo inevitable. Los pocos españoles que restan son capturados y permanecen prisioneros. Solo unos pocos regresan a Lisboa tras más de once años de haber salido de Coruña. A Urdaneta le requisan todos los escritos que ha ido recopilando en esta odisea. Sin embargo, una vez en España, su gran talento logra reproducirlo y entregarlo al emperador.

Entre los pocos que regresan se encuentra el primer hombre que ha circunvalado la tierra en dos ocasiones: el maestre Hans, de Aquisgrán, cuyo apellido se desconoce y que ya había formado parte de la expedición de Magallanes y Elcano en calidad de lombardero, que embarcó de nuevo en la expedición de Loaísa, y que volvió a embarcar por tercera vez en la expedición al Maluco de Rui López de Villalobos, donde se le pierde la pista.

Once años de penurias y sacrificios, cumpliendo su juramento de lealtad, que les conminaba a hacer todo lo que en su mano estuviese para que el Maluco rindiese tributo a la corona española, a través de acuerdos con los nativos y en guerra contra los portugueses, ajenos al tratado firmado en la metrópoli y, mediante el cual, las Islas Molucas son cedidas a la corona portuguesa. Las anotaciones y experiencias adquiridas por Andrés de Urdaneta, sin embargo, son determinantes para que, ya entrados en la segunda mitad del siglo XVI, Felipe II encomiende seguir explorando el Lago Español hasta descubrir el Tornaviaje.

“… En este tienpo el Rey de Gilolo mando pedir al Capitan veynte onbres e algunos tiros gruesos y bersos para defenderse de los portugueses, porque se reçelaba dellos… En este comedio andaba la guerra muy caliente y topamonos muchas vezes en la mar y nos descalabramos los vnos a los otros y matabamos a las bezes gente y quemabamos muchos pueblos. Y por el mes de mayo vynoles socorro a los portugueses de doss nabyos donde benyan çerca de çient portugueses y benya por capitan de la fortaleza vn don Jorje de Meneses…” Andrés de Urdaneta.

La odisea del Santiago

Este patache de no más de 20 metros de eslora todo el litoral pacífico americano hasta llegar a la zona de Nueva España (México)

La expedición de Loaísa

El emperador Carlos I decide armar una flota al mando de Frey García de Loaisa, formada por siete barcos y unos cuatrocientos cincuenta hombres

Juan Sebastián Elcano

Solo 18 hombres, por fin llegan a Sanlúcar el 6 de septiembre de 1522, totalmente desfallecidos, demacrados, habiendo completado la circunvalación de la Tierra

Ortodrómica

Finalmente, la Trinidad debe quedarse en las Molucas para reparar una vía de agua en la sentina y la Victoria zarpa sola para regresar a España cargada de especias surcando el Índico y bordeando las costas africanas

Magallanes

El almirante, convencido de que la Armada de las Especias es casi invencible frente a los indígenas, urde un plan para someter al jefe Celapulapu. Reúne un grupo de solo 50 hombres con él al frente para enfrentarse a 1.500 guerreros armados con lanzas de caña

El mar del Sur

Encontrado el deseado paso entre el Océano Atlántico y la Mar del Sur, Magallanes y su menguada armada de tres naos comienzan una de las más duras, largas y terribles travesías afrontadas por el ser humano

La Armada se deshace

El testimonio del piloto de la San Antonio, tras amotinarse y regresar a España, hace que se dé por perdida para siempre la Armada de las Especias y por fracasado el intento de hallar un paso que una Océano Atlántico y Mar del Sur

Motín (I)

¿Qué podía impulsar a un grupo de hombres a amotinarse contra la autoridad establecida por el rey aun a sabiendas de que el castigo era la muerte?

Primus circumdedisti me

En 2022 se cumple el quinto centenario de la primera vuelta al mundo. Así eran las naos que emprendieron la travesía y los hombres que las tripulaban.

Gente de guerra y de pluma

El cabo lombardero estaba al cargo de las culebrinas, falconetes y pedreros, mientras que los arcabuces y resto de armas eran responsabilidad del mayordomo de artillería.

Gente de cabo

Contramaestres, barberos, carpinteros de ribera, calafates, remolares, boteros, proeles, timoneros y alguaciles eran algunos de los especialistas que poblaban las tripulaciones de antaño

La chusma

La RAE la define, en su primera acepción, como «conjunto de galeotes que servían en las galeras reales». Así era la vida a bordo de aquellas embarcaciones.

El Ponent

Cada puesta de sol era admirada, pero no era capaz de ver el rayo verde. Tampoco es que tuviese mayor importancia, pero es cierto que me generaba dudas hasta de su existencia

El Llebeig

El viento del sudoeste para los helenos, uno de los Anemoi Menores, estaba representado en la Torre de los Vientos de la Acrópolis ateniense como un joven alado, sin barba, que controla el timón de un barco.

El Migjorn

En la Torre de los Vientos de la Acrópolis los helenos llamaban al viento del sur Notos, el portador de la lluvia

El Xaloc

El amanecer de Sirius por el sureste, por el xaloc, ya era muy celebrado por los egipcios, que la consideraban el Ojo del Cielo.

El Gregal

Tenemos que considerar su origen latino y situarnos en un punto imaginario central del Mare Nostrum: es el viento que sopla desde Grecia

La Tramontana

El único viento con nombre femenino, que deriva del latín transmontanus, de más allá de las montañas, ya sean los Alpes o los Pirineos

La Rosa de los Vientos

Su invención se atribuye al mallorquín Raymundus Llullius (Ramón Llull) basándose en trabajos descritos en el Libro II de Geografía Fisica, de Plinio El Viejo

‘Navigare necesse est’

Ahora que estamos capeando un duro temporal seamos, más que nunca, consecuentes con ello y naveguemos con determinación para arribar todos a buen puerto. Es hora de navegar, es necesario.