LA TRIBUNA DE LA MAR

MIGUEL FÉLIX CHICÓN RODRÍGUEZ

Nacido en Tánger en 1960, las travesías del Estrecho de Gibraltar realizadas siendo niño le dejaron un poso que le llevó a cursar, años más tarde, estudios de capitán de la marina mercante en Palma y Barcelona. Desde 1978 hasta 1994 navegó como oficial en buques petroleros, en frigoríficos, como alférez de fragata en la Armada española y ejerció el mando de buques de pasaje, de tipo ferry y embarcaciones de alta velocidad. Fue jefe del Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo en Palma desde 1996 hasta 2022.

La odisea del Santiago

Este patache de no más de 20 metros de eslora recorre todo el litoral pacífico americano hasta llegar a Nueva España (México)

Mapa de las corrientes en el Pacífico Sur

A las tres embarcaciones que restan de la Armada de Loaísa en el Estrecho de Magallanes, se une la San Lesmes que, al mando de Francisco de Hoces, habría doblado el Cabo de Hornos, siendo los primeros europeos en surcar el Mar de Hoces, más de medio siglo antes que Francis Drake. En el Estrecho de Magallanes pasan tremendas penurias, entre ellas una plaga de piojos a bordo, y realizan todo tipo de reparaciones a los barcos. Por fin doblan el cabo Deseado en mayo de 1526. Pero el Pacífico no se muestra tan calmado como en el primer viaje, y los temporales castigan a la flota. La Armada de Loaísa se dispersa por completo en pocos días. Sin posibilidad de volver a conectar entre ellas, cada nao sigue una derrota diferente. Sus destinos también lo son. 
 

Ya dijimos que restos de la San Lesmes fueron encontrados en la Polinesia Francesa, donde pudo haber llegado tras intentar arribar al Maluco por latitudes más septentrionales. Algunas huellas genéticas y religiosas de la zona así lo manifiestan. La Santa María del Parral, tras una travesía llena de calamidades, consigue arribar a las Islas Celebes. Pero se produce un motín a bordo y son asesinados el capitán, Jorge Manrique de Nájera, su hermano y el tesorero. Al no poder regresar, embarrancan la nao en la isla de Sanguín, pero los indígenas no los reciben como ellos esperan y son diezmados. Los que sobreviven son esclavizados. Años más tarde, algunos de ellos son liberados por la siguiente expedición española que arriba. Pero al saberse de su amotinamiento, son ejecutados.

Mención aparte merece el patache Santiago. Un patache es una embarcación menor, ligera y de poco calado, de dos mástiles, que se usaba en las escuadras para explorar la costa, en tareas de aprovisionamiento. Las provisiones de un patache eran escasas dado su pequeño tamaño, y dependían de las naves mayores para su subsistencia. La Santiago no pasaba de los 60 toneles, probablemente no llegaba a los 20 metros de eslora, por lo que no llevaba suficientes provisiones como para aventurarse a la travesía del Pacífico en solitario.

Al verse aislados, su capitán toma una trascendental decisión: intentará costear todo el litoral pacífico americano hasta llegar a la zona de Nueva España (México), donde sabe de la presencia española de Hernán Cortés. En una audaz y osada travesía, beneficiándose de la corriente de Humboldt, va remontando la costa hasta llegar a la bahía de Tehuantepec a finales de julio de 1526 ¡apenas dos meses y 6.000 millas después de haber salido del Estrecho de Magallanes! El gobernador español en Tehuantepec les auxilia y conduce hasta el propio Hernán Cortés, que toma buena nota de lo avistado y narrado por Juan de Areyzaga, el clérigo de a bordo, sembrando la trascendental semilla de las posteriores expediciones capitaneadas por aquel.

Mientras tanto, la Santa María de la Victoria, con Loaísa y Elcano a bordo, sigue navegando hacia la isla de Guam. El escorbuto aparece y muchos de los hombres van falleciendo. Las calamidades no cesan; Loaísa primero y, seis días después, Elcano, fallecen. Pero no de escorbuto, como en principio podría pensarse. De hecho, un joven Andrés de Urdaneta va escribiendo lo que acontece. Y, por lo que deja escrito, no parece que ninguno de los dos presentara síntomas de escorbuto. Sin embargo, sí que días antes de su muerte y de las de otros oficiales, parece que todos ellos comieron un «gran pescado con dientes como de perro», lo que podría ser una barracuda.

Los síntomas que describe son más compatibles con la ciguatera, intoxicación extremadamente grave que ciertos pescados tropicales, sobre todo grandes, pueden transmitir al alimentarse en los arrecifes tropicales que portan la ciguata, potente toxina que no desaparece ni tras la cocción del pescado. De esta guisa, la Victoria arriba a la Isla de los Ladrones (Guam), donde se encuentran, inesperadamente, con un hombre que habla español: Gonzalo de Vigo, quien había desertado de la Trinidad, nave de la Armada de Magallanes, cuando regresaban a las Molucas tras su fallido intento de Tornaviaje, y quien les sirve de gran ayuda

Mascarones de proa

La representación de figuras como leones, águilas, dragones y otros animales que simbolizaban la fiereza del barco y sus tripulantes era muy utilizada.

La broma

El molusco ‘teredo navalis’ podía acabar con grandes construcciones de madera, desde diques hasta cascos de barcos, y Colón y Elcano sufrieron en sus naves su destructiva acción

La pacotilla

En la Carrera de Indias y en la del Pacífico los tripulantes complementaban su buen sueldo con artículos para comerciar tanto al llegar al destino como en el regreso

Universidad de mareantes

La imagen de los marinos como un colectivo de rudos analfabetos no se corresponde con la realidad. ¿Cómo explicar, si no, el éxito en la construcción de los buques y su navegación por los océanos?

La estabilidad en los galeones

Estabilidad de un buque: propiedad que este tiene de recuperar su estado de equilibrio inicial (adrizado) cuando un elemento interno o externo (mar o viento) hace que lo pierda.

Las bombas de agotar

Las bombas de achique eran desde el comienzo de los tiempos de la navegación hasta la actualidad un elemento vital en la equipación de los barcos

La aguja de marear

Sobre el siglo XII ya se utilizaban agujas magnéticas colocadas sobre un flotador en una vasija con agua para dar los rumbos en navegaciones largas

El timón de codaste

Su invención revolucionó la navegación y realizar travesías con un mínimo de garantías. Hasta entonces los barcos se gobernaban con los remos.

Cuatro cuartas y través

Teorema de Pitágoras: En todo triángulo rectángulo, la longitud de la hipotenusa es igual a la raíz cuadrada de la suma de las áreas de los cuadrados de las respectivas longitudes de los catetos.

Los mártires de Nagasaki

Hideyoshi, unificador de Japón, condenó a una cruel muerte a 26 cristianos, 17 laicos japoneses, tres jesuitas japoneses y seis franciscanos pues temía que la evangelización fuera el paso previo a la conquista española

La seguridad a bordo

Medidas operativas, invocaciones, supersticiones y rituales se mezclaban antaño con el afán de garantizar la supervivencia frente a la furia del océano

La vida a bordo de una galera del siglo XVI

Pesca, juegos de naipes (aunque estuvieran prohibidos), representaciones teatrales, belenes y lecturas en voz alta de libros de caballerías amenizaban las duras condiciones de los marineros.

La peste de las naos

El escorbuto causó más muertes que cualquier naufragio o batalla en las travesías de las naos que se prolongaban durante meses - James Lindt encontró el remedio contra la enfermedad: la vitamina C

El Galeón de Manila

El primer tornaviaje Andrés de Urdaneta genera lo que puede considerarse la primera línea marítima regular conocida, que une tres continentes durante 250 años

El motín del San Jerónimo (y II)

Lope Martín quiere abandonar en el atolón de Ujelang a los que considera sospechosos de no apoyarle, pero las cosas no salen como pretende

El motín del San Jerónimo (I)

Es evidente que Lope Martín, piloto del San Jeróniimo acusado de deserción, no desea llegar a Filipinas y que su objetivo es dirigirse a la China para dedicarse al pirateo

El tornaviaje

La expedición de Urdaneta logra al fin establecer el Tornaviaje en 1565 y comienza así la primera línea regular conocida, el Galeón de Manila, que unió durante 250 años las costas de México y Filipinas

Las Filipinas

Ruy López de Villalobos mandó la expedición con trágico final para él en la que dio nombre a las islas del gran archipiélago asiático en honor del entonces hijo del emperador Carlos I

La guerra de las especias

Tras la muerte de Loaísa y Elcano, la figura de Andrés de Urdaneta se revela como decisiva por sus dotes de negociación con los indígenas, mientras las dinastías española y portuguesa habían pactado ya la cesión de las Molucas a la corona lusitana

La expedición de Loaísa

El emperador Carlos I decide armar una flota al mando de Frey García de Loaisa, formada por siete barcos y unos cuatrocientos cincuenta hombres

Juan Sebastián Elcano

Solo 18 hombres, por fin llegan a Sanlúcar el 6 de septiembre de 1522, totalmente desfallecidos, demacrados, habiendo completado la circunvalación de la Tierra

Ortodrómica

Finalmente, la Trinidad debe quedarse en las Molucas para reparar una vía de agua en la sentina y la Victoria zarpa sola para regresar a España cargada de especias surcando el Índico y bordeando las costas africanas

Magallanes

El almirante, convencido de que la Armada de las Especias es casi invencible frente a los indígenas, urde un plan para someter al jefe Celapulapu. Reúne un grupo de solo 50 hombres con él al frente para enfrentarse a 1.500 guerreros armados con lanzas de caña

El mar del Sur

Encontrado el deseado paso entre el Océano Atlántico y la Mar del Sur, Magallanes y su menguada armada de tres naos comienzan una de las más duras, largas y terribles travesías afrontadas por el ser humano

La Armada se deshace

El testimonio del piloto de la San Antonio, tras amotinarse y regresar a España, hace que se dé por perdida para siempre la Armada de las Especias y por fracasado el intento de hallar un paso que una Océano Atlántico y Mar del Sur

Motín (I)

¿Qué podía impulsar a un grupo de hombres a amotinarse contra la autoridad establecida por el rey aun a sabiendas de que el castigo era la muerte?

Primus circumdedisti me

En 2022 se cumple el quinto centenario de la primera vuelta al mundo. Así eran las naos que emprendieron la travesía y los hombres que las tripulaban.

Gente de guerra y de pluma

El cabo lombardero estaba al cargo de las culebrinas, falconetes y pedreros, mientras que los arcabuces y resto de armas eran responsabilidad del mayordomo de artillería.

Gente de cabo

Contramaestres, barberos, carpinteros de ribera, calafates, remolares, boteros, proeles, timoneros y alguaciles eran algunos de los especialistas que poblaban las tripulaciones de antaño

La chusma

La RAE la define, en su primera acepción, como «conjunto de galeotes que servían en las galeras reales». Así era la vida a bordo de aquellas embarcaciones.

El Ponent

Cada puesta de sol era admirada, pero no era capaz de ver el rayo verde. Tampoco es que tuviese mayor importancia, pero es cierto que me generaba dudas hasta de su existencia

El Llebeig

El viento del sudoeste para los helenos, uno de los Anemoi Menores, estaba representado en la Torre de los Vientos de la Acrópolis ateniense como un joven alado, sin barba, que controla el timón de un barco.

El Migjorn

En la Torre de los Vientos de la Acrópolis los helenos llamaban al viento del sur Notos, el portador de la lluvia

El Xaloc

El amanecer de Sirius por el sureste, por el xaloc, ya era muy celebrado por los egipcios, que la consideraban el Ojo del Cielo.

El Gregal

Tenemos que considerar su origen latino y situarnos en un punto imaginario central del Mare Nostrum: es el viento que sopla desde Grecia

La Tramontana

El único viento con nombre femenino, que deriva del latín transmontanus, de más allá de las montañas, ya sean los Alpes o los Pirineos

La rosa de los vientos

Su invención se atribuye al mallorquín Raymundus Llullius (Ramón Llull), quien se basó en trabajos descritos en el Libro II de Geografía Física, de Plinio El Viejo

‘Navigare necesse est’

Ahora que estamos capeando un duro temporal seamos, más que nunca, consecuentes con ello y naveguemos con determinación para arribar todos a buen puerto. Es hora de navegar, es necesario.