LA TRIBUNA DE LA MAR

MIGUEL FÉLIX CHICÓN RODRÍGUEZ

Nacido en Tánger en 1960, las travesías del Estrecho de Gibraltar realizadas siendo niño le dejaron un poso que le llevó a cursar, años más tarde, estudios de capitán de la marina mercante en Palma y Barcelona. Desde 1978 hasta 1994 navegó como oficial en buques petroleros, en frigoríficos, como alférez de fragata en la Armada española y ejerció el mando de buques de pasaje, de tipo ferry y embarcaciones de alta velocidad. Fue jefe del Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo en Palma desde 1996 hasta 2022.

Las cañoneras

Las pequeñas lanchas armadas creadas por el almirante Antonio Barceló causaron estragos en las defensas británicas en el Gran Asedio a Gibraltar

Ilustración y explicación de Ramón Ribert sobre la primera lancha encargada por Antonio Barceló. Imagen: Museo Naval

“Si el rey de España tuviera cuatro como Barceló, Gibraltar fuera de España, que de los ingleses no”. Coplilla popular que se cantaba por el Campo de Gibraltar a finales del siglo XVIII.


Mucho se ha escrito sobre el almirante Antonio Barceló i Font de la Terra, ilustre mallorquín nunca suficientemente reconocido, que tuvo una fuerte vinculación con Algeciras y toda la comarca durante la época del Gran Asedio a Gibraltar (1779-1783). De origen plebeyo, su familia ya disponía de patente de corso, de algún jabeque para cubrir la travesía entre Barcelona y Mallorca y para luchar contra el pirata berberisco.

Su padre lo introduce en la navegación a muy temprana edad y, a su muerte, él mismo empieza a mandar con buen criterio sus barcos, llegando a capturar numerosas embarcaciones piratas de mayor porte que la suya y abasteciendo a la isla en época de hambruna. Estas acciones hacen que se le vayan reconociendo diferentes grados dentro de la Armada por parte del Rey, aunque los nobles que forman la élite no entienden que un plebeyo pueda ostentar grado en la Armada, y menos aún sin haber pasado por academia alguna. Pero no vamos a hablar de su persona, sino de un gran ingenio de su invención

Si bien las lanchas cañoneras ya existían, Barceló, con ocasión del Gran Asedio, diseña una gran mejora que causa estragos, no solo en Gibraltar y los barcos ingleses, sino en el posterior sitio de Argel. Al mando de la flota que debe encargarse del bloqueo naval, y aún recibiendo mucho menos apoyo que el obtenido por el general encargado de las operaciones en tierra, Martín Álvarez de Sotomayor, Barceló se las ingenia para sacar el mejor partido de sus escasos recursos. Seguramente inspirado en la bibliografía de los ilustres Jorge Juan y Antonio de Ulloa, y en la propia cartografía inglesa de la bahía de Algeciras, realizada por William Faden, Barceló diseña una lancha cañonera adaptada a esas circunstancias. 

A pesar de que el Ministerio de Marina no da respuesta a sus cartas,  manda construir dos lanchas en los astilleros del Río Palmones, probándolas con éxito en la flota enemiga. Visto el éxito, manda construir más unidades, no ya solo en los astilleros del Río Palmones y del Río de la Miel, sino en Palma de Mallorca. Su idea es dotarse de un buen número de ellas, con el fin de evitar la llegada de suministros ingleses por vía marítima.

A la vista de estas lanchas, los ingleses quedan poco menos que sorprendidos. Un oficial inglés llamado Sayer relata: «La primera vez que se vieron desde nuestros buques causaron risa; mas no transcurrió mucho tiempo sin que se reconociese que constituían el enemigo más temible que hasta entonces se había presentado, porque atacaban de noche y, eligiendo la mayor oscuridad, era imposible apuntar a su pequeño bulto. Noche tras noche enviaban sus proyectiles por todos lados de la plaza. Este bombardeo nocturno fatigaba mucho más que el servicio de día. Primeramente trataron las baterías de deshacerse de las cañoneras disparando al resplandor de su fuego; después se advirtió que se gastaban inútilmente las municiones.»

Barceló incluso debe escribir personalmente al rey, rogando el permiso para construirlas. Finalmente no consigue el número que él considera imprescindible, pero sí el suficiente para que estas lanchas constituyan una gran revolución dentro de la estrategia naval de la época. Su diseño sigue unos parámetros muy curiosos: de mayor manga en la proa, están dotadas de 14 remos por banda, con un cañón de a 24 libras, estibado casi en el centro de eslora y en la línea de crujía, con capacidad de deslizarse hasta la abertura de proa cuando debía dispararse, las lanchas debían ir «acorazadas» por planchas metálicas, que llegaban hasta dos palmos de la flotación. Tenían muy poco franco bordo, eran rápidas y muy maniobreras, siendo muy difíciles de detectar desde las posiciones enemigas: 56 pies de quilla, 18 de manga y 6 de puntal. 28 remeros que le daban una gran velocidad, aparte de los artilleros, que disponían de suficiente espacio para disparar el arma sin peligro para su integridad.

«...con cajones a una y otra donde van armas, y fuegos de mano. En la proa tiene montado un cañón de 24 libras en su cureña de marina...forrado por ambas partes de corcho y con movimiento por la mitad para doblarlo...según convenga...» 
Antonio Barceló

Mascarones de proa

La representación de figuras como leones, águilas, dragones y otros animales que simbolizaban la fiereza del barco y sus tripulantes era muy utilizada.

La broma

El molusco ‘teredo navalis’ podía acabar con grandes construcciones de madera, desde diques hasta cascos de barcos, y Colón y Elcano sufrieron en sus naves su destructiva acción

La pacotilla

En la Carrera de Indias y en la del Pacífico los tripulantes complementaban su buen sueldo con artículos para comerciar tanto al llegar al destino como en el regreso

Universidad de mareantes

La imagen de los marinos como un colectivo de rudos analfabetos no se corresponde con la realidad. ¿Cómo explicar, si no, el éxito en la construcción de los buques y su navegación por los océanos?

La estabilidad en los galeones

Estabilidad de un buque: propiedad que este tiene de recuperar su estado de equilibrio inicial (adrizado) cuando un elemento interno o externo (mar o viento) hace que lo pierda.

Las bombas de agotar

Las bombas de achique eran desde el comienzo de los tiempos de la navegación hasta la actualidad un elemento vital en la equipación de los barcos

La aguja de marear

Sobre el siglo XII ya se utilizaban agujas magnéticas colocadas sobre un flotador en una vasija con agua para dar los rumbos en navegaciones largas

El timón de codaste

Su invención revolucionó la navegación y realizar travesías con un mínimo de garantías. Hasta entonces los barcos se gobernaban con los remos.

Cuatro cuartas y través

Teorema de Pitágoras: En todo triángulo rectángulo, la longitud de la hipotenusa es igual a la raíz cuadrada de la suma de las áreas de los cuadrados de las respectivas longitudes de los catetos.

Los mártires de Nagasaki

Hideyoshi, unificador de Japón, condenó a una cruel muerte a 26 cristianos, 17 laicos japoneses, tres jesuitas japoneses y seis franciscanos pues temía que la evangelización fuera el paso previo a la conquista española

La seguridad a bordo

Medidas operativas, invocaciones, supersticiones y rituales se mezclaban antaño con el afán de garantizar la supervivencia frente a la furia del océano

La vida a bordo de una galera del siglo XVI

Pesca, juegos de naipes (aunque estuvieran prohibidos), representaciones teatrales, belenes y lecturas en voz alta de libros de caballerías amenizaban las duras condiciones de los marineros.

La peste de las naos

El escorbuto causó más muertes que cualquier naufragio o batalla en las travesías de las naos que se prolongaban durante meses - James Lindt encontró el remedio contra la enfermedad: la vitamina C

El Galeón de Manila

El primer tornaviaje Andrés de Urdaneta genera lo que puede considerarse la primera línea marítima regular conocida, que une tres continentes durante 250 años

El motín del San Jerónimo (y II)

Lope Martín quiere abandonar en el atolón de Ujelang a los que considera sospechosos de no apoyarle, pero las cosas no salen como pretende

El motín del San Jerónimo (I)

Es evidente que Lope Martín, piloto del San Jeróniimo acusado de deserción, no desea llegar a Filipinas y que su objetivo es dirigirse a la China para dedicarse al pirateo

El tornaviaje

La expedición de Urdaneta logra al fin establecer el Tornaviaje en 1565 y comienza así la primera línea regular conocida, el Galeón de Manila, que unió durante 250 años las costas de México y Filipinas

Las Filipinas

Ruy López de Villalobos mandó la expedición con trágico final para él en la que dio nombre a las islas del gran archipiélago asiático en honor del entonces hijo del emperador Carlos I

La guerra de las especias

Tras la muerte de Loaísa y Elcano, la figura de Andrés de Urdaneta se revela como decisiva por sus dotes de negociación con los indígenas, mientras las dinastías española y portuguesa habían pactado ya la cesión de las Molucas a la corona lusitana

La odisea del Santiago

Este patache de no más de 20 metros de eslora recorre todo el litoral pacífico americano hasta llegar a Nueva España (México)

La expedición de Loaísa

El emperador Carlos I decide armar una flota al mando de Frey García de Loaisa, formada por siete barcos y unos cuatrocientos cincuenta hombres

Juan Sebastián Elcano

Solo 18 hombres, por fin llegan a Sanlúcar el 6 de septiembre de 1522, totalmente desfallecidos, demacrados, habiendo completado la circunvalación de la Tierra

Ortodrómica

Finalmente, la Trinidad debe quedarse en las Molucas para reparar una vía de agua en la sentina y la Victoria zarpa sola para regresar a España cargada de especias surcando el Índico y bordeando las costas africanas

Magallanes

El almirante, convencido de que la Armada de las Especias es casi invencible frente a los indígenas, urde un plan para someter al jefe Celapulapu. Reúne un grupo de solo 50 hombres con él al frente para enfrentarse a 1.500 guerreros armados con lanzas de caña

El mar del Sur

Encontrado el deseado paso entre el Océano Atlántico y la Mar del Sur, Magallanes y su menguada armada de tres naos comienzan una de las más duras, largas y terribles travesías afrontadas por el ser humano

La Armada se deshace

El testimonio del piloto de la San Antonio, tras amotinarse y regresar a España, hace que se dé por perdida para siempre la Armada de las Especias y por fracasado el intento de hallar un paso que una Océano Atlántico y Mar del Sur

Motín (I)

¿Qué podía impulsar a un grupo de hombres a amotinarse contra la autoridad establecida por el rey aun a sabiendas de que el castigo era la muerte?

Primus circumdedisti me

En 2022 se cumple el quinto centenario de la primera vuelta al mundo. Así eran las naos que emprendieron la travesía y los hombres que las tripulaban.

Gente de guerra y de pluma

El cabo lombardero estaba al cargo de las culebrinas, falconetes y pedreros, mientras que los arcabuces y resto de armas eran responsabilidad del mayordomo de artillería.

Gente de cabo

Contramaestres, barberos, carpinteros de ribera, calafates, remolares, boteros, proeles, timoneros y alguaciles eran algunos de los especialistas que poblaban las tripulaciones de antaño

La chusma

La RAE la define, en su primera acepción, como «conjunto de galeotes que servían en las galeras reales». Así era la vida a bordo de aquellas embarcaciones.

El Ponent

Cada puesta de sol era admirada, pero no era capaz de ver el rayo verde. Tampoco es que tuviese mayor importancia, pero es cierto que me generaba dudas hasta de su existencia

El Llebeig

El viento del sudoeste para los helenos, uno de los Anemoi Menores, estaba representado en la Torre de los Vientos de la Acrópolis ateniense como un joven alado, sin barba, que controla el timón de un barco.

El Migjorn

En la Torre de los Vientos de la Acrópolis los helenos llamaban al viento del sur Notos, el portador de la lluvia

El Xaloc

El amanecer de Sirius por el sureste, por el xaloc, ya era muy celebrado por los egipcios, que la consideraban el Ojo del Cielo.

El Gregal

Tenemos que considerar su origen latino y situarnos en un punto imaginario central del Mare Nostrum: es el viento que sopla desde Grecia

La Tramontana

El único viento con nombre femenino, que deriva del latín transmontanus, de más allá de las montañas, ya sean los Alpes o los Pirineos

La rosa de los vientos

Su invención se atribuye al mallorquín Raymundus Llullius (Ramón Llull), quien se basó en trabajos descritos en el Libro II de Geografía Física, de Plinio El Viejo

‘Navigare necesse est’

Ahora que estamos capeando un duro temporal seamos, más que nunca, consecuentes con ello y naveguemos con determinación para arribar todos a buen puerto. Es hora de navegar, es necesario.