MENSAJES EN BOTELLAS

OSCAR SICHES

Navego desde los 6 años. Soy graduado del Liceo Naval en Argentina. Participé en cuantiosas regatas locales y algunas internacionales, y entre los 18 y los 29 años instalé circuitos eléctricos, reparé motores y monté neveras y congeladores en yates. Conozco bien el Mediterraneo. Fui gerente técnico de Sunseeker Alemania en Port Adriano hasta el 2000. En 2001 comenzó mi etapa de puertos deportivos como socio gerente del Pantalán del Mediterraneo y luego, en 2011, el Moll Vell.

Miquel, el patriarca

Coincidí con Miquel Suñer en varias reuniones, y en una donde me había expresado vehementemente, se me acerca y me suelta: «Oscar, eres buena persona, pero el buen mallorquín escucha y no abre la boca»

Le conocí cuando comencé mi andadura en el mundo de los puertos deportivos de Baleares. En aquella época, allá por 2003, todavía estaban tanto clubes náuticos como marinas bajo el paraguas de Anade. En Baleares las instalaciones náuticas las llevaban un puñado de caciques que, obedeciendo a sus dueños, tenían alguna libertad para decidir. Éramos muy conservadores, se temía a las autoridades y se ronroneaba a su sombra como método de cierta protección que en realidad era un espejismo. Las autoridades eran mucho más representativas que hoy, que por los escándalos y desaciertos cometidos han perdido ese respeto que inspiraban.

Participaba en las reuniones, aunque raramente hablaba. Su expresión era muy austera, como si su cara hablara en voz baja. Las pocas veces que pedía la palabra (nunca interrumpía) era con frases cortas pero muy contundentes, que no dejaban dudas sobre lo que estaba expresando. Más adelante, cuando ya me había integrado en la asociación (no es lo mismo ser miembro que estar integrado) y de vez en cuando levantaba la mano y hacía alguna aportación, le miraba intentando leer en esas facciones si aprobaba o no lo que estaba diciendo. Era la viva imagen de la experiencia, era el viejo sabio de la tribu. Siempre se le trató con un respeto que iba más allá de reconocerle la edad o la posición.

Cambia la ley de Puertos del Estado y los clubes náuticos deciden formar su propia asociación. Miquel  es elegido para la segunda presidencia y se pone en marcha con una energía y buena gestión que ya querrían tener la mayoría de los políticos. Contrata un gerente que se ocupe de la asociación, y el mundo náutico se estremece: ¡esto nunca ha hecho falta! Las asociaciones siempre han sido llevadas por los miembros (y siempre sólo un 1 o 2 por ciento de los miembros han hecho el trabajo, el asociacionismo en España sigue siendo una asignatura pendiente).  Anade decide también contratar un gerente, que duró la muy buena gestión de Cristina Marí. Miquel está haciendo camino al andar y sentando bases fundamentales para la industria de los puertos deportivos. Crea vínculos con otras asociaciones de clubes náuticos en España, organizan conferencias y prácticas (recuerdo la del skimmer contra vertidos).

En 2009, Carlos Torrado me invita a formar parte del grupo de trabajo para crear la norma Española de Calidad de los Puertos Deportivos, iniciativa de la Federación de Asociaciones de Clubes Náuticos de España. Éramos unos 7 u 8, nos reuníamos en Madrid, en el Instituto para la Calidad Turística Española.  Allí conocí a dos señoras mallorquinas magníficas: Montse Díaz Codina, que había trabajado casi 10 años como mano derecha del capitán del Real Club Náutico de Palma, y Micaela Adrover, mano derecha de Miquel  en el Club Náutico de La Rápita.  Las dos eran muy, muy buenas, y te dabas cuenta de que habían trabajado para jefes que, con mucho conocimiento y experiencia, les habían dejado hacer. Se expresaban con propiedad, llegaban a conclusiones válidas, un placer trabajar con ellas. Micaela participaba de todas las reuniones. Era la huella del Patriarca, participando, apoyando, creando.

Coincidí con Miquel Suñer es varias reuniones, y en una donde me había expresado vehementemente, se me acerca y me suelta: «Oscar, eres buena persona, pero el buen mallorquín escucha y no abre la boca». Lo del «buen mallorquín» fue un cumplido monumental, aunque fuera intentar bautizar a un hereje. Se lo agradecí enormemente sin que lo supiera y a partir de ese momento el Patriarca adquirió para mí una estatura superior al Coloso de Rodas. 

 

Quid pro quo

Somos maestros en evitar las obligaciones, sin darnos cuenta de que sólo si las cumplimos son posibles, como contrapartida, los derechos que tanto llevamos en la boca

Incongruencias

Suspender la construcción de nuevos puertos deportivos no me parece mal, aunque sería muchísimo más acertado planificarla utilizando los conocimientos de nautas, ingenierías y expertos en sostenibilidad.

El primo del aduanero

"No era alto, pero el descuido en el uniforme, su gran barriga y esa mirada desde detrás de la papada mal afeitada, imponía respeto a sus inmediatas decisiones y cómo nos afectarían..."

Perdiendo calidad

Un varadero donde cantidad de pequeñas empresas hormigueen alrededor de un yate de gran eslora es un modelo que no funciona

Una agonía evitable

Francesc Antich es un Quijote político-administrativo que se deja llevar por el miedo de su falta de conocimiento y no se detiene a pensar en las consecuencias de sus acciones

Nirvana de molusco

Pep tiene a mano una grúa de madera con una cuerda de mejillones y otra de ostras. Los alza, nos muestra, nos hace tocar. A mí ya me parece estar con Cousteau.

Morir por la boca

El conseller Mir dice que Baleares es el único lugar en el mundo donde hay planes de protección de la Posidonia:  será en su mundo pequeño.

Navegando el Camino de Santiago

Una experiencia muy recomendable para conocer Galicia desde el mar y disfrutar de sus encantadoras costas y del calor de sus gentes. Los gallegos te tiran su alma por la cabeza.