CON SENTIDO COMÚN

GABRIEL DOLS

He presidido la Asociación de Navegantes (ADN) Mediterráneo durante cuatro años. Antes fui presidente del Club Nàutic S’Arenal (8 años) y formé parte de la Junta Directiva de la Federación Balear de Vela. Soy regatista por "navegación". Abogo por un mar en libertad y al alcance de todos los ciudadanos. No hay mejor motor que el sentido común.

Plan General de Puertos de PortsIB: análisis y conclusiones

El autor revisa la nueva normativa autonómica, destaca sus aciertos y errores y ofrece alternativas

Con este artículo pretendo analizar racionalmente el plan autonómico de puertos que ha presentado PortsIB, valorando sus aportaciones Y enunciando sus omisiones o debilidades, pero también ofreciendo alternativas con el objetivo de realizar una crítica constructiva de un planeamiento que, como es evidente, siempre se puede mejorar.

En primer lugar destacaría cuatro puntos importantes del PGPIB:

  • Como “objetivo del estudio” señala “aproximar la náutica a todos los ciudadanos”.
  • Reconoce como “omenaza” el “riesgo de exclusión de ciertos sectores sociales de la náutica recreativa”.
  • En el apartado de “debilidades” señala como una de éstas las “tarifas elevadas (amarres y otros servicios náuticos) derivados del propio mercado y acentuadas por el gran peso de las tasas concesionales recogidas en los pliegos de los concursos”.
  • También como “debilidades” apunta el “desplazamiento del amarre en agua usuarios de esloras pequeñas. El sector está arrinconando a ciertos perfiles de clientes y esloras, que buscan soluciones alternativas”.

Creo que hay al menos dos puntos en los que se puede mejorar:

  • La multipropiedad (chárter, club de navegación) es presentada como solución, intentando repetidamente presentarla como un hecho que tiene su origen en los “hábitos de los consumidores”.
  • “Más de 150 encuestas a usuarios de la náutica” no son un estudio representativo. No llega ni al 1% de personas en Baleares con amarres, si sumamos los usuarios de rampas, y resto de aficionados a la mar, tal vez el resultado de estas encuestas no sea el más adaptado a la realidad.

Por último, abordemos las conclusiones y posibles alternativas:

Por supuesto, están muy bien los sistemas de multipropiedad, alquiler, clubes de navegación y otros similares para personas que tienen en la mar uno de sus pasatiempos. Sin embargo, estos sistemas no parecen los más apropiados para las personas cuya principal afición es básicamente la mar y la navegación. No parece muy acertado reiterar, supuestamente para intentar darle visos de certeza, que han cambiado los hábitos de los ciudadanos. El problema no es ése. El auténtico problema es lo caro que resulta poder disponer de un amarre.

Respecto a las encuestas citadas en el plan, la muestra cuantitativa sería muy mejorable. No obstante cabe repetir que la radiografía de la situación actual es bastante acertada. De todas formas, en el tema de estadísticas, una pendiente de realizar y cuyo resultado sería muy revelador sería un estudio del origen geográfico de los nuevos socios que registran las instalaciones náuticas de un tiempo a esta parte.

Echamos en falta cierta falta de profundidad en poner las bases a lo que realmente podría contribuir a la solución de esta situación. Básicamente la solución que ofrece el plan de Ports IB se fundamenta en:

  • Optimizar el uso de las láminas de agua, que es conveniente.
  • Campos de boyas, siempre que no sean sobre arena muy aconsejables y necesarios medioambientalmente.
  • Marinas secas, son una buena solución, si son para dar más cabida a los navegantes de Baleares.
  • Rampas de varada, una gran solución si se planifica bien (distribución territorial, aparcamiento para los remolques,…).

Todas estas parecen soluciones válidas, pero tal vez habría que considerar otras medidas:

PortsIB tiene la herramienta adecuada, el canon, para evitar la exclusión de los más modestos, simplemente reconociendo económicamente a aquellos clubs, que en lugar de reordenar la lámina de agua para esloras más grandes y rentables (no perdamos de vista que el 80% de los baleares tienen embarcaciones de menos de 12m), lo hagan de forma que den más cabida a la náutica social de nuestra comunidad.

Frente a la “Debilidad” de “tarifas elevadas” el plan de PortsIB tendría que poner las bases para evitar el trasvase de capitales cara al futuro. En sólo dos ejercicios, de lo que paga cada balear por tener su embarcación, QUINCE MILLONES DE EUROS, han ido a para a otros sectores de la economía balear. Sobra cualquier comentario.

Medioambientalmente, se hace mucho hincapié en ciertos aspectos, de los que no tocan de lleno a la propia administración. Sería discutible ver si tiene cabida estudiar cómo afectará el cambio climático y, en cambio, no decir “nada” sobre lo que está afectando a nuestro litoral hoy.

Pero respecto al tema medioambiental, es necesario y urgente contemplar la creación de una línea de actuación para la iniciativa privada, y que las instalaciones náuticas o las empresas del sector puedan presentar proyectos con medidas medioambientales eficaces, con el fin de que, una vez estudiadas por PortsIB, si son interesantes, tengan su repercusión directa y real en el canon una vez entren en funcionamiento. La iniciativa privada puede aportar mucho en este sector.

Para finalizar comentar que no se sabe el futuro de este plan, lo que es cierto es que por la forma que se anunció por parte del Govern, ha provocado un encarecimiento brutal e instantáneo de los precios de los amarres. En mi opinión, se antepuso contentar a los socios de Govern en lugar de preocuparse por el ciudadano. Se habría podido hacer de otra forma, tal vez con el mismo contenido, pero más racional.

No olvidemos que el Govern, por la razón, que cada uno es libre de pensar cual es, pone la política medioambiental de nuestra comunidad en manos de los partidos que sacaron uno de cada diez votos en las pasadas elecciones, y esto no sólo perjudica al Govern, sino también a este noventa por ciento de ciudadanos que votaron y piensan diferente. Por supuesto, estos ciudadanos quieren preservar el medioambiente, pero desearían hacerlo de forma más sensata, y sobre todo con una gestión que no se base únicamente en la prohibición, sino en criterios más racionales y profesionales.