LA TRIBUNA DE LA MAR

MIGUEL FÉLIX CHICÓN RODRÍGUEZ

Nacido en Tánger en 1960, las travesías del Estrecho de Gibraltar realizadas siendo niño le dejaron un poso que le llevó a cursar, años más tarde, estudios de capitán de la marina mercante en Palma y Barcelona. Desde 1978 hasta 1994 navegó como oficial en buques petroleros, en frigoríficos, como alférez de fragata en la Armada española y ejerció el mando de buques de pasaje, de tipo ferry y embarcaciones de alta velocidad. Desde 1996 es jefe del Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo en Palma.

Primus circumdedisti me

En 2022 se cumple el quinto centenario de la primera vuelta al mundo. Así eran las naos que emprendieron la travesía y los hombres que las tripulaban.

Réplica de la nao Victoria fondeada en la Bahía de Palma.

Este es el lema que campea en el escudo de armas de Juan Sebastián Elcano y que sintetiza la hazaña de aquellos 18 primeros hombres que circundaron la esfera terrestre por primera vez, navegando hacia el Poniente. Invirtieron en ello tres años y, de las cinco naves que partieron de Sevilla el 10 de agosto de 1519, solo terminó el viaje la nao Victoria. Nao deriva del latín navis, navío, a través del catalán nau. En este año que empezamos se cumplirá el quinto centenario de esta gesta.

A pesar de ser contemporáneos de las galeras, hay que hacer notar que este tipo de barcos eran más marineros que aquellas. De franco bordo mucho más alto, lo que les permitía aguantar mucho mejor los embates de la mar, derivaban de las cocas usadas por la liga Hanseática en el Báltico y Mar del Norte. Coca deriva del flamenco kok, concha, en clara alusión a sus redondeadas líneas y formas de la tablazón.

La nao Santa María de la Victoria, que era su nombre completo en honor a la Virgen ante la que Magallanes juró lealtad al Rey Carlos I, era una carraca cantábrica construida en los astilleros de Zarautz, de 28 metros de eslora y 7,5 de manga. Calaba en torno a los tres metros y tenía una capacidad de carga de algo más de 100 toneladas. Su aparejo constaba de tres palos: el palo mayor y el trinquete con velas cuadras, y el palo de mesana con vela latina. Trinquete deriva del francés triquet, que significa bastón, en alusión a que es el más pequeño de los palos. Mesana deriva del italiano mezzana y esta, a su vez, del griego messos, cosa del medio, aunque en los barcos de tres o más mástiles son los que se ubican a popa del palo mayor. También contaba con un bauprés que salía del castillo de proa, con una vela cebadera. Bauprés deriva del alemán medio bochspret, bugspriet en alemán o boegspriet en neerlandés; significa palo arqueado.

Las otras cuatro naos que formaron la expedición comandada por Magallanes, fueron la Trinidad, que era la nave capitana, la San Antonio, la Concepción y la Santiago. La Victoria era la cuarta en tamaño y la tripulaban 45 hombres de un total de 247. Gentes de las más diversas procedencias. Por hablar solo de la Victoria, su capitán, Luis Mendoza, era español de Granada. El resto de la tripulación lo formaban buenos profesionales. El piloto era portugués; los marineros, grumetes, pajes y criados del capitán procedían de Francia, Guipúzcoa, Vizcaya, Navarra, Galicia, Andalucía, Italia, Francia, Rodas y Portugal; el maestre y el contramaestre eran de Sicilia y Rodas. Hasta un alemán se contaba entre ellos, el condestable. Solo siete de ellos acabaron el viaje. El resto de los 18 que completaron la expedición provenían de las otras naos. Entre ellos un personaje que siempre me ha fascinado y que fue clave en toda la aventura: Juan de Acurio, bermeotarra que zarpó en la Concepción como contramaestre y acabó con el mismo cargo en la Victoria.

Una de las principales razones por las que Acurio se enroló en la expedición fue su afán de llegar a las Molucas por poniente. El amotinamiento del Puerto de San Julián, cuyo objetivo era regresar a España por el Atlántico y que empezó a fraguarse precisamente a bordo de la Concepción, no fue secundado ni por él ni por el maestre Aguirre, a pesar de las advertencias recibidas del propio Elcano, quien sí lo apoyaba. Acurio tenía  in mente llegar a las Molucas y no quería ser partícipe de una revuelta cuyo fin era precisamente lo contrario a su objetivo. Una vez sofocado el motín y condenados a muerte los sublevados, Acurio abogó por ellos ante el mismo almirante Magallanes, aduciendo que no se podía prescindir de marinos de tal experiencia y valía porque, de lo contrario, la expedición a las Molucas nunca tendría éxito. Convino con ello el almirante, que perdonó la vida de casi todos ellos. 

«Mira al poniente a España, y la aspereza de la antigua Vizcaya, de do es cierto que procede y se extiende la nobleza, por todo lo que vemos descubierto; mira a Bermeo cercado de maleza, Cabeza de Vizcaya, y sobre el puerto los anchos muros del solar de Ercilla, solar antes fundado que la villa» La Araucana, canto XXVII.

La guerra de las especias

Tras la muerte de Loaísa y Elcano, la figura de Andrés de Urdaneta se revela como decisiva por sus dotes de negociación con los indígenas, mientras las dinastías española y portuguesa habían pactado ya la cesión de las Molucas a la corona lusitana

La odisea del Santiago

Este patache de no más de 20 metros de eslora todo el litoral pacífico americano hasta llegar a la zona de Nueva España (México)

La expedición de Loaísa

El emperador Carlos I decide armar una flota al mando de Frey García de Loaisa, formada por siete barcos y unos cuatrocientos cincuenta hombres

Juan Sebastián Elcano

Solo 18 hombres, por fin llegan a Sanlúcar el 6 de septiembre de 1522, totalmente desfallecidos, demacrados, habiendo completado la circunvalación de la Tierra

Ortodrómica

Finalmente, la Trinidad debe quedarse en las Molucas para reparar una vía de agua en la sentina y la Victoria zarpa sola para regresar a España cargada de especias surcando el Índico y bordeando las costas africanas

Magallanes

El almirante, convencido de que la Armada de las Especias es casi invencible frente a los indígenas, urde un plan para someter al jefe Celapulapu. Reúne un grupo de solo 50 hombres con él al frente para enfrentarse a 1.500 guerreros armados con lanzas de caña

El mar del Sur

Encontrado el deseado paso entre el Océano Atlántico y la Mar del Sur, Magallanes y su menguada armada de tres naos comienzan una de las más duras, largas y terribles travesías afrontadas por el ser humano

La Armada se deshace

El testimonio del piloto de la San Antonio, tras amotinarse y regresar a España, hace que se dé por perdida para siempre la Armada de las Especias y por fracasado el intento de hallar un paso que una Océano Atlántico y Mar del Sur

Motín (I)

¿Qué podía impulsar a un grupo de hombres a amotinarse contra la autoridad establecida por el rey aun a sabiendas de que el castigo era la muerte?

Gente de guerra y de pluma

El cabo lombardero estaba al cargo de las culebrinas, falconetes y pedreros, mientras que los arcabuces y resto de armas eran responsabilidad del mayordomo de artillería.

Gente de cabo

Contramaestres, barberos, carpinteros de ribera, calafates, remolares, boteros, proeles, timoneros y alguaciles eran algunos de los especialistas que poblaban las tripulaciones de antaño

La chusma

La RAE la define, en su primera acepción, como «conjunto de galeotes que servían en las galeras reales». Así era la vida a bordo de aquellas embarcaciones.

El Ponent

Cada puesta de sol era admirada, pero no era capaz de ver el rayo verde. Tampoco es que tuviese mayor importancia, pero es cierto que me generaba dudas hasta de su existencia

El Llebeig

El viento del sudoeste para los helenos, uno de los Anemoi Menores, estaba representado en la Torre de los Vientos de la Acrópolis ateniense como un joven alado, sin barba, que controla el timón de un barco.

El Migjorn

En la Torre de los Vientos de la Acrópolis los helenos llamaban al viento del sur Notos, el portador de la lluvia

El Xaloc

El amanecer de Sirius por el sureste, por el xaloc, ya era muy celebrado por los egipcios, que la consideraban el Ojo del Cielo.

El Gregal

Tenemos que considerar su origen latino y situarnos en un punto imaginario central del Mare Nostrum: es el viento que sopla desde Grecia

La Tramontana

El único viento con nombre femenino, que deriva del latín transmontanus, de más allá de las montañas, ya sean los Alpes o los Pirineos

La Rosa de los Vientos

Su invención se atribuye al mallorquín Raymundus Llullius (Ramón Llull) basándose en trabajos descritos en el Libro II de Geografía Fisica, de Plinio El Viejo

‘Navigare necesse est’

Ahora que estamos capeando un duro temporal seamos, más que nunca, consecuentes con ello y naveguemos con determinación para arribar todos a buen puerto. Es hora de navegar, es necesario.