TINTA DE CALAMAR

DIEGO RIERA

Antes de ser monitor de vela fui técnico de calidad y antes consultor de calidad y medio ambiente, y antes fui biólogo. Soy cartesiano: lo blanco es blanco, lo negro es negro y la explicación científica es la mejor.

Swan 65 ketch

Es mi barco favorito. Nautor’s Swan produjo cuarenta unidades de este diseño de Sparkman & Stephens entre el 1971 y 1989.

El Swan 65 con el que sueña el autor.

Gaceta Náutica se lee en Oriente. Tengo esta certeza porque los Reyes Magos me han traído un fabuloso Guernsey rojo como el que comenté en un artículo anterior.

Envalentonado por estos resultados, y ya que de vez en cuando hablo de veleros que me hacen tilín, voy a contarles cuál es el que más me rechifla de todos. Así sus majestades tienen un año organizar el traslado.

El Swan 65 ketch es una joya náutica. Un crucero de líneas fabulosas, una máquina de navegar y, por si fuera poco, una bestia en regatas. Ganó la primera Whitebread -luego Volvo Ocean Race, luego The Ocean Race- y quedó segundo, cuarto y quinto en la segunda edición.

Líneas fabulosas porque fue un diseño de los mejores Sparkam & Sthepens. Nautor’s Swan produjo cuarenta unidades entre el 1971 y 1989. La primera fue entregada en el ’73 convirtiéndose en el mayor barco en fibra producido hasta la fecha. 19,68 metros de eslora total y 14,34 eslora de flotación, casi 5 metros de manga máxima, 31 toneladas de desplazamiento con 10,4 de lastre que, a partir del número 19 de la serie, aumentó en 2,5 toneladas más. Mayor, mesana, foque, genova, spinaker y un entrepalos para la mesana. Trapo suficiente para mover a este gigante.

La cubierta y el interior están deliciosamente desfasados con los estándares actuales. La bañera está retrasada con toda la maniobra apiñada detrás del mástil de mesana. Alcanzar el tambucho para bajar a la cabina es un paseo por varias semialturas. ¡Las cubiertas corridas son para terráqueos! Y una vez en el interior sólo hay madera hasta donde alcanza la vista, una cocina que ya les gustaría a muchos en su casa y un salón en el que se puede bailar con una litera a cada costado. El camarote de popa es un sinsentido con una litera doble a un lado y una simple al otro, eso sí, tiene un tocador para ponerse crema frente a un espejo. A proa del salón, dos camarotes con dos literas cada uno que, a modo de pasillo, dan a los aseos y camarote de proa.

No tocaría nada, quisiera pasar un verano así de incómodo. Cómo mucho -esto lo he visto en alguno que está en venta-, las literas del salón se han reconvertido en estanterías para libros.

Que son máquinas de navegar está fuera de toda duda. El Alpha Centauri -el número 7 de la serie- se acaba de inscribir en la Rolex Swan Cup de Porto Cervo y lleva ya 3 vueltas al mundo. Y que son regateros lo demuestra el Sayula II de Ramón Carlín que, con su familia, unos cuantos profesionales y un cocinero a bordo, ganó la Whitebread del 73-74. Pueden ver el documental The Weekend Sailor. Es increíble todo.

Existe la versión sloop -un mástil y un foque- con una altura en la perilla de 24 metros y 78 m2 de mayor. Pude ver el Six Jaguar en la bahía de Pollença. Tuve a seis alumnos haciendo una virada y una trasluchada cada uno a lo largo del Swan mientras lo admiraba. Y, desde el puerto de la Colònia de Sant Jordi, vi al fondo de Es Carbó al Margaux, este si era ketch, y para ahí nos fuimos mientras les glosaba a mi tripulación las maravillas de esta belleza.

Queridos Reyes Magos….

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