TINTA DE CALAMAR

DIEGO RIERA

Antes de ser monitor de vela fui técnico de calidad y antes consultor de calidad y medio ambiente, y antes fui biólogo. Soy cartesiano: lo blanco es blanco, lo negro es negro y la explicación científica es la mejor. Actualmente trabajo en AMURA NAUTIC

El faro (y II)

Segundo y último capítulo del relato protagonizado por Bermudo tras los extraños sucesos del faro de Formentor

Viene del capítulo 1

Mientras buscaba el arma, Bermudo Bocanegra oía al farero encerrado. Le pedía insistentemente que le sacara de la habitación donde estaba prisionero. Sus razonamientos parecían cuerdos, le alertaba contra el otro farero, pero todo era confuso y alterado. Bermudo se dio la vuelta y se encontró a Juan Gómez encima suyo. Se asustó.

-Juan, ¿dónde has dejado la escopeta? Ya no nos hace falta.

El valenciano musitó unas palabras apenas audibles; el viento seguía ocupando la estancia y cada vez le quedaba más claro que Juan no estaba en sus cabales. ¿Tendría razón el cautivo?

-Juan, vamos a preparar el faro. Se acerca la noche y debes indicar el camino a los navegantes.

Bermudo se giró para subir por la escalera de caracol de la torre cuando oyó casi a la vez un grito, un golpe y un tiro.

Dominique y Guiem acababan de entrar y el primero lanzó su cuchillo contra Juan, que apuntaba por la espalda a Bermudo. El mango del cuchillo golpeó la cabeza del farero, que disparó al aire su arma. Guiem se abalanzó sobre él para inmovilizarle.

Ataron a Juan y sacaron a Rafael de la habitación donde estaba encerrado.

-¡Miserable! Todo el mundo sabrá ahora tu traición.

Rafael les explicó que Juan estaba en tratos con el pirata Turgut Reis y le pasaba la información de los barcos y sus movimientos alrededor del faro. Al principio venía un falucho y el farero principal bajaba hasta el Moll del Patronet donde se reunían. Nunca traía comida, bebida o noticias, por lo que no era un correo oficial, pero no le pareció nada especial. No fue hasta unas semanas atrás cuando vio desembarcar unos rehenes que trasbordaron a otro barco al cabo de unas horas que Rafael entendió los tratos de Juan. Se enfrentó a él pero este, aprovechando el temporal, apagó la luz y provocó un incendio para culparle, quemar los registros que llevaba y, en última instancia, matarle diciendo que lo había atacado. Encerraron a Juan en su habitación y pusieron en marcha la lucernaria. El faro volvía a funcionar.

Con el amanecer, el viento paró. Lanzaron un cohete para llamar la atención de Pedrete para que este se acercara con el llaut hasta el pequeño muelle y poder subir los víveres y llevarse a Juan hasta el puerto. Mientras los marineros desayunaban, oyeron un estrépito de cristales. Juan había conseguido descolgarse por una ventana llevándose el botín que había juntado al servicio del pirata berberisco y huir hacia el mar bajando la peligrosa cuesta por la que había subido Bermudo el día anterior. Los tres marineros lo siguieron por las resbaladizas rocas hasta donde comenzaban los escalones. Juan les había sacado ventaja, pero no tenía escapatoria, era imposible que nadara hasta la siguiente playa, salvo que se encontrara con Pedrete y el llaut.

-Rápido, tenemos que alertarle -dijo Bermudo cuando vieron aparecer la proa del barco desde la bahía. Pedrete había montado la pequeña mesana y, con los remos, había sido mucho más rápido de lo esperado por los hombres.

Juan lo vio y, desesperado, saltó desde más de 15 metros al mar. Guiem gritó a Pedrete para avisarle. Bermudo se asomó al risco desde donde se había lanzado el farero, cogió aire y fue tras él. Pedrete clavó un remo para forzar el giro, se dio la vuelta y remó a la cía, primero con los brazos en el remo de babor y luego con una mano en cada puño. Un pie adelantado, cuerpo hacia atrás, brazos algo flexionados y todo el peso del tronco hacia adelante, otra vez, otra vez. Consiguió algo de velocidad y ya pudo hacer los movimientos más largos. Mientras en su popa, a escasas brazas, Juan se hundió desfallecido por el peso de las monedas. Bermudo llegó sólo a cogerle de una mano que se le escurrió. Pudo ver, debajo del agua, como el desgraciado asía su bolsa de monedas que sin remedio se hundían a 100 metros de profundidad.       

-¡Para, Pedrete!

Bermudo subió al llaut, cogió el otro par de remos y se dirigieron al Moll del Patronet donde les esperaban Guiem y Dominique.

Fe y despreocupación

Es una lástima que estos dos conceptos que nos identifican como navegantes no sirvan para unirnos frente al rodillo de leyes y normas que nos imponen los terráqueos.

Gol por la escuadra al sector náutico

Nada justifica la prohibición de navegar junto a Na Galera, y si hay algo, el Ayuntamiento no se ha molestado ni en subirlo a su web

Monitores de vela, vuestro trabajo es más importante de lo que creéis

Los valores de este deporte acompañarán toda la vida a vuestros alumnos. Os pongo tres ejemplos.

El verano en un ojo de buey

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Bonificación de combustible

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Elogio de los zapatos náuticos      

Su suela antideslizante fue inventada a principios de los años 30 por Paul Sperry y se basa en el agarre de un cocker spaniel

Illetas militar

Abogo por el control de los fondeos y por poner un torno en las playas para evitar aglomeraciones

La treta

Relato || Bermudo y su llaüt Esquitx se enfrentan al impresionante Coloma en una regata de vela latina donde la suerte está echada de antemano

Swan 65 ketch

Es mi barco favorito. Nautor’s Swan produjo cuarenta unidades de este diseño de Sparkman & Stephens entre el 1971 y 1989.

Guernsey, el auténtico jersey marinero

Va siendo hora de sacar la ropa de abrigo así que no olvidéis esta prenda preparada para la vida en el mar

Buena proa, Frágil

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El arte de remar

Aprender a remar no tiene mucho secreto, pero remar bien y no dejarte la espalda ya es otro cantar

Cómo calcular la distancia al horizonte

Sólo hace falta recordar el teorema de Pitágoras: el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos.

Hoy toca mar a motor

Gozada de navegación a bordo de una Fjord 42 por una de las costas más bonitas de Mallorca

Bucket hat: el sombrero del verano

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Cómo seguir una regata: instrucciones para papás con lancha

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Vela: ningún deporte nos da tanto

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Vela latina, nuestros clásicos populares

La flota de Cala Gamba es súper amigable y siempre hay hueco para un tripulante en sus regatas mensuales de llaüts y botes con historia

La Slam       

La cazadora náutica por excelencia es un ejemplo de metonimia, como los kleenex o los danones, que tanto sirve para navegar como para uniformar escolares

Una joyita llamada Flicka 20

Es un diseño de Bruce Bingham, un señor que cansado de pensar en barcos y no navegar lo envió todo a paseo, se compró una goleta y se puso a dar vueltas por el mundo

Confinado Sant Jordi

Este enrole forzoso me ha pillado a contrapié, sin visitar librerías y con la biblioteca náutica en la casa de mis padres de Port de Pollença.

Tatuaje

Un barco aparejado significa que el marinero ha cruzado el Cabo de Hornos; una golondrina, que ha navegado 5.000 millas; un ancla, que ha cruzado el Atlántico

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En Grecia su aparición se asociaba a los días caniculares, los de mayor calor y ya es citada en el siglo VII a.C. por los muchos colores con los que brilla

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The getaway

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Pelis, pelis, pelis

¿Cuál es la película de temática náutica que más veces has visto? Ojo, no te preguntamos por la que crees que es mejor.

Solvay

Señoras, señores, cojan silla y pónganse en primera fila, los próximos años de la vela balear serán espectaculares.

Tres días a pie de mástil

La maravillosa experiencia de navegar a bordo de un Dragon en las Winter Series de Puerto Portals

Duffel bag

Los petates o seabags militares de los surfers de Australia y California están en el origen de las bolsas que hoy llevan nuestros hijos regatistas

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La historia del auxiliar del comité de regatas que casi se perfora el tímpano limpiándose el oído con una brida en los momentos previos a una salida del Princesa Sofía

Persecución de jabeques en la Bahía de Pollença

Nueva entrega de las aventuras de Bermudo y Pedrete a bordo del falucho Francisca con enlaces al Diccionario Marítimo Español de 1831.

Joan Romaguera, Juanito Manresa y la mitología

El autor reflexiona sobre cómo se construyen ciertos mitos a partir de la obra "De animales a dioses", de Y. Harari.

Peacoat

¿Los han visto? Es lo que tiene la moda, que algunas prendas reaparecen al cabo de los años tal como desaparecieron aunque, en este caso, ya no se suben a los barcos; no tienen nada que hacer al lado del nylon, el goretex y otras fibras sintéticas.

Tras la estela del Adamastor

Alguna vez les he hablado de Jacinto Antón. En sus artículos es capaz de comenzar en el Rift Valey africano y acabar con algún príncipe austrohúngaro. Al estilo de los 6 grados de separación pero incluyendo hechos y cosas en los eslabones intermedios. Prepárense.

Bermudo Bocanegra, de Orán a Pollensa

Tras varias entregas sobre sus andanzas por el norte de Mallorca, conocemos por fin el origen del personaje creado por Diego Riera

Tigres de Mompracem

16 de julio, Virgen del Carmen, patrona de los marineros y fiesta en casa de los Capllonch. Se reunían unas cuantas familias para comer y Bermudo estaba invitado. La cocina hervía de trabajo y unos cuantos hombres contaban historias y aventuras mientras cortaban las verduras.

Libros por Sant Jordi

Abril es un mes magnífico, ha llegado la primavera, han cambiado la hora, se puede navegar hasta tarde y, además, tenemos Sant Jordi, una excusa perfecta para regalar libros. Les voy a recomendar los últimos libros que he leído, una relectura y un libro que no he leído pero he regalado.

La montaña y los políticos

La montaña es atractiva, por eso atrapa a tanta gente. Desde los que sólo quieren sentarse en el porche de su casa y ver cómo estallan los colores de la alborada en el Puig Tomir hasta los que hacen trial. Y, en medio, todos los demás, los que les gusta caminar, los que acampan, los que corren, los cazadores y también los espeleólogos.

Ciutat de Palma, cuestión de cariño

Una regata así sólo sale si se pone cariño, dedicación y muchos esfuerzo, y porque todo está orientado a que el deportista sólo se preocupe de competir.

Un cuento de agosto (I)

Lo cierto es que este ginet estaría mejor con un poco de hielo, sentenció Bermudo. Hubieras cogido de la caja, betzol!– respondió entre risas Dominique, el francés. El día llegaba a su fin, Pedrete jugaba entre las piedras del puerto de Ciutadella, Bermudo y Dominique bebían un trago y el Arcángel descansaba abarloado al Coloma de Cosme Orell con el que habían coincidido en el puerto.

Un cuento de agosto (II)

Hacía ya una hora que había salido el sol y toda la paleta de azules, añiles, morados y rojos habían dado paso a un medallón dorado colocado cuatro dedos sobre el horizonte. El Arcángel se arrastraba con los últimos coletazos del terral ya en el extremo de la bahía.

El "salva"

Algunos artículos se escriben solos. Simplemente hay que relatar lo que ocurre e, incluso, echar de menos a Juan Enseñat y a Jaime Darder durante el happening. Estos son capaces de hacer una chirigota en el momento.

Patos de goma, náufragos de plástico

Reseña del libro Moby Duck de D. Hohn